Decisiones en nuestra generación

Quienes hemos nacido desde la decada los '80 en adelante venimos con una percepción particular de la vida, de las prioridades, un pensamiento claro sobre el trabajo, la familia, los hijos y los viajes.
Una pregunta interesante sería plantearse que tan claro es ese pensamiento.
Por ejemplo en la modernidad liquida en que nos movemos, el trabajo ya no es lo más importante, ni el motor ni eje ordenador de nuestras vidas, metas ni cotidianidades, tampoco lo es famailia en un contexto social y cultural donde aquello que no nos gusta o no nos va se desecha y se descarta, en esta generación no hemos estado para aguantar, ni para sanar, ni para reconstruir vinculos, lidiamos con la vida con un blanco o negro, sin matices intermedios, la familia es un lujo al que también hemos renunciado, una de las razones es el costo de vida, otra razón es sin duda la incertidumbre laboral, sumado a los costos de vida, dígase, acceso a casa, terreno, entre otros. 
Entonces, ¿cómo vívimos la vida en estas generaciones en que la familia y el trabajo ya no son los ejes movilizadores del sentido de existencia y continuidad?
No es solo el amor y la pasión por viajar lo que nos moviliza, también, muy en lo profundo existe un temor a traer nuevos humanos a un mundo hóstil, competitivo, donde todo está mediado por el consumo y las faltas de tiempo para compartir "tiempo de calidad", no es solo el costo de vida, es el riesgo de un hogar roto, el riesgo de un hogar infeliz, el riesgo de un hogar que no brinde el suficiente amor a esos nuevos seres, el riesgo de asumir un compromiso con alguien, con una pareja y que no sea el indicado o la indicada, el miedo a herirlo o a herirla, el miedo a que nosotros salgamos heridos o heridas.

Estamos frente a una gran complejidad que se vive en esta modernidad liquida, en la que todo se ha vuelto difuso, poco claro, carente de seguridad, lo único seguro pasa a ser el placer inmediato, la alegría de un viaje, de una salida, de un consumo, todo es pasajero y volatil, nos quedan las experiencias de viajes y un montón de aprendizajes para mantenerse "vigente" en el mercado laboral, sin embargo todo es agotador, sin fin y sin un fin en si mismo más que el consumo, y es ahí donde comenzamos a llenar nuestros hogares con plantas e hijes cudripedos, dedicamos nuestro tiempo a ese ser de 4 patitas que nos regala alegría al llegar a casa, que nos recive como si fueramos lo mejor del mundo, y es que para ese ser, realmente somos su mundo, entonces elegimos una vida más light, más liviana, con menos responsabilidades, elegimos no elegir a alguien, así evitamos equivocarnos, elegimos no tener hijos, así les ahorramos el sufrimiento ante los peligros de este mundo, elegimos ser libres para viajar aunque el salario no nos alcance, elegimos viajar lijeros y sin tanto amarre.
Finalmente un día comenzamos a mirar todo aquello que tenemos los libros que hemos podido leer, las siestas que hemos podido dormir, y pensamos: ¿valió la pena realmente elegir la libertad y evitar el riesgo más grande que es asumir la creación de una familia con la enorme posibilidad de fracaso en estos tiempos de modernidad liquido y de autoexplotación capitalista? Pues bien, esa es una respuesta de la cual no existe certeza, para algunos adultos sentirán que hubo un momento, una bifurcación en sus caminos en las que de haber decidido diferentes sus vidas serían diferente, más en sintonía con lo que hoy desean, para otros mirar atrás será sentir que todo lo seguirín haciendo igual, lo cierto es que no existe certeza, solo existen riesgos, de mayor o menor intensidad, que brindarán mayores satisfacciones y mayores dolores, como tambien menores riegos que aportaran satisfacciones suficientes y dolores planos y volatiles. 
Algunes elegimos aventurarnos a la vida con un cudrupude de compañía en este viaje que llamamos vida, dado que las herramientas disponibles en ese momento eran la mayor responsabilidad que la vida nos permitía afrontar, claro está que un día todo cambia, y nos dejan, la vida se los lleva, finalmente tomemos la decisión que tomemos nuestra vida no es otra cosa que la suma de esas decisiones.




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